Olvida los bares ruidosos de la Roma donde tienes que gritar para pedir una cerveza y el DJ parece odiar a la humanidad. En el corazón de concreto de la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco, subiendo por un elevador que rechina con nostalgia, existe un departamento que por fuera luce idéntico a otros mil, pero que guarda el secreto mejor guardado del norte de la ciudad: «El Surco de Jade». No busques letreros neón ni cuentas verificadas en TikTok. Aquí se entra solo si sabes qué timbre tocar y si vienes con…
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